Comienzo del ministerio de Jesús




14Entonces, por el impulso del Espíritu, volvió Jesús a Galilea y se extendió su fama por toda la región. 15Y enseñaba en sus sinagogas y era honrado por todos. Lucas ( 4, 14-15).


Lucas anota que Jesús volvió "por impulso del Espíritu", indicando con esto que la fuerza del Espíritu se manifiesta a través de las enseñanzas de Jesús en la sinagoga (Orígenes). La enseñanza de Jesús posee una estructura periódica que gira en torno a la semana, ya que transcurre de un banquete sabático a otro, de una sinagoga a otra, de una celebración litúrgica a la siguiente (Efrén de Nisibi). La gente estaba impresionada de su doctrina y su nombre se extendía por toda Galilea, pero su fama también se debería a los milagros que realizaba por medio de su naturaleza como Hijo de Dios (Cirilo de Alejandría).


4, 14-15   Volvió Jesús a Galilea


En primer lugar, "Jesús, lleno del Espíritu Santo regresó del Jordán y fue conducido por el Espíritu al desierto, donde estuvo cuarenta días". Cuando fue tentado por el diablo, porque tenía que luchar todavía contra el diablo, se emplea la palabra "Espíritu" hasta dos veces. Pero una vez que Jesús venció en la lucha de las tres tentaciones mencionadas por la Escritura, mira lo que se dice de manera propia e intencionada respecto del Espíritu: "Jesús volvió por la fuerza del Espíritu". Se añade "fuerza" porque había pisoteado al dragón y en una cerrada lucha había vencido al tentador. Jesús "se volvió a Galilea por la fuerza del Espíritu y se extendió su fama por toda la región. Y enseñaba en sus sinagogas y era honrado por todos". Orígenes, Homilías sobre el Ev. de Lucas, 32,1


Enseña en la sinagoga. ¿Cuál era su costumbre? Había venido a Galilea y no comenzó a enseñar fuera de la sinagoga sino dentro de ella. Como conocían el tema por el culto que rendían, les habló sobre Dios. De lo contrario debería haberles hablado fuera de la sinagoga. Efrén de Nisibi, Comentario al Diatessaron, 11, 23.


La fama le viene de sus milagros como Hijo de Dios. Después de haber derrotado totalmente a Satán y de haber coronado la naturaleza humana en su persona con los despojos de aquél, regresó a Galilea por el impulso del Espíritu, utilizando su energía y su poder, realizando muchos milagros y maravillando a muchos. Hizo los milagros, no porque recibiera la gracia del Espíritu desde fuera como un don, como les sucede a la compañía de los santos, sino porque es por naturaleza y en verdad Hijo de Dios Padre, y toma lo suyo como herencia. Le dijo al Padre: "Todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío, y he sido glorificado en ellos". En consecuencia, es glorificado usando como su propio poder y fuerza el poder del Espíritu que comparte su misma sustancia. Cirilo de Alejandría, Comentario al Ev. de Lucas, 4, 14.


La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Nuevo Testamento, Tomo 3, p. 131-132
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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