Las tentaciones de Jesús en el desierto



1Jesús, lleno del Espíritu Santo, regresó del Jordán y fue conducido por el Espíritu al desierto, 2donde estuvo cuarenta días y fue tentado por el diablo. No comió nada en estos días, y al final sintió hambre. 3entonces le dijo el diablo: "Si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan". Y Jesús le respondió: "Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre". 5Después el diablo lo llevó a un lugar elevado y le mostró todos los reinos de la superficie de la tierra en un instante 6y le dijo: "Te daré todo este poder y su gloria, porque me han sido entregados y los doy a quien quiero. 7Por tanto, si me adoras todo será tuyo". 8Y Jesús le respondió: "Escrito está: Adorarás al Señor tu Dios y solamente a Él darás culto".
9Entonces lo llevó a Jerusalén, lo puso sobre el pináculo del Templo 10y le dijo: "Si eres Hijo de Dios, arrójate de aquí abajo, porque escrito está: Dará órdenes a sus ángeles sobre ti para que te protejan 11y te lleven en sus manos, no sea que tropiece tu pie contra alguna piedra".
Y Jesús le respondió: "Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios". 13Y terminada toda tentación, el diablo se apartó de él hasta el momento oportuno. Lucas (4, 1-13).


4, 1-2   Estuvo cuarenta días y fue tentado por el diablo


¿Por qué Satanás no lo tentó antes de los treinta años? Porque todavía no se había concedido desde el cielo una señal cierta de su divinidad. Cristo apareció humilde como los demás y su pueblo no le había concedido homenaje alguno. Satanás se abstiene de tentarle hasta el momento del bautismo. Pero cuando oyó: "Éste es el Cordero que quita el pecado del mundo", quedó asombrado. Por eso espera al bautismo, para ver si es bautizado como los demás. Y cuando apareció sobre el agua el resplandor de la luz y la voz que descendía desde el cielo, no como uno que desea el perdón, sino como el que colma todo deseo, [Satanás] reflexionó y se dijo: "Mientras no le pruebe mediante el combate de la tentación no podré saber quien es". [Por otra parte], no convenía que nuestro Bienhechor se opusiera al deseo de su tentador. Pero al no saber [Satanás] cómo tentarlo, no se atrevía a acercarse a Él. Efrén de Nisibi, Comentario al Diatessaron, 4,4-5.


4, 3-4   Dile a esta piedra que se combierta en pan


Marcos y Lucas afirman que en esos cuarenta días no comió nada; como es claro, durante esos días fue tentado por el sueño, por la apatía, por la cobardía y cosas semejantes. Cuando se dio cuenta que Cristo tenía hambre, [el diablo] se acercó a Él y lo atacó abiertamente. Y mira lo que hace. [El diablo] había escuchado la voz de Juan y también la que vino desde arriba diciendo: "Éste es Hijo de Dios", pero no reconoce que el Hijo de Dios se hace hombre, porque Dios le había ocultado la encarnación inexplicable para él. Y tuvo celos de que un hombre agradara a Dios mediante sus virtudes, y también tuvo envidia del honor que se le tributaba, como había sucedido con el antiguo Adán; por eso estaba deseoso de rebajar a este hombre lo mismo que había rebajado a Adán. Así se acerca a Jesús y le lanza la primera tentación, la de la glotonería, por la que también había hecho cautivo al primer Adán. Como no había nada de comida, porque el lugar era un desierto, reconoció que el alimento daría satisfación al hambre de Cristo. Ciertamente Satanás no produciría el pan, porque [Cristo] no lo iba a aceptar del enemigo, en cambio le ordena convertir las piedras en pan. Y para que Cristo no pensase que era tentado, fíjate en la vileza y gran maldad: no dijo simplemente que convirtiera las piedras en pan, sino que lo predeterminó con [la frase] "si eres Hijo de Dios", para demostrar que lo que pretendía era buscar si realmente era Hijo de Dios. Pensaba que Cristo se enfadaría con aquellas palabras, como ofendido por la suposición de que no era Hijo de Dios, y sin darse cuenta del engaño convertiría las piedras en pan, al poseer el poder de Dios, y también al ver el pan se rendiría ante el hambre de su estómago. Pero el diablo no tuvo en cuenta "al que prende a los sabios en su propia astucia", y le contestó diciendo: "Escrito está: No sólo de pan vive el hombre", y lo que sigue, porque conoció la maldad del diablo. No realizó la indicación señalada, porque Él hacía sus signos [milagrosos] para ayudar a los que los veían. Orígenes, Fragmentos sobre el Ev. de Lucas, 96.


4, 5-8   Le mostró todos los reinos de la superficie de la tierra

Satanás muestra como dirige el mundo. No hay que pensar que cuando le muestra los reinos del mundo, el diablo haga ver a Jesús reinos como el de Persia o el de India. "Le enseñó todos los reinos del mundo" significa que le enseñó sus dominios, su manera de dominar el mundo, para obligarlo a realizar su voluntad y tratar de dominar a Cristo. Orígenes, Homilías sobre el Ev. de Lucas, 30. 2.


4, 9-12   Lo puso sobre el pináculo del Templo


Satanás usa la Escritura para su conveniencia. Le subió al pináculo del templo. Satanás pretendía que [Jesús] se imaginara que podía convertirse en Dios, por medio del templo santo, lo mismo que había hecho otra vez con Adán, insinuándole que podría convertirse en Dios mediante aquel árbol. Lo llevó hasta el pináculo, como si tuviera necesidad de ello. "Todos estos reinos te daré, si me adoras". Aunque cambió su modo de engañar, no cambió su verdadero ser. Al principio Dios lo creó, y, cuando completó su obra él dependía de [Dios], a quien debía adorar. Pero Satanás se deslumbro con la arrogancia de su propio culto, debido a todo lo que había adquirido, y por esta razón se le castigó mucho más. Puesto que Satanás no reconoció al Único que le conocía por dentro, nuestro Señor se dirigió a él por su nombre: Satanás. Y él no supo cómo hay que dirigirse a nuestro Señor.
Así, le dijo: "Tírate desde aquí, porque está escrito: A sus ángeles te encomendará para que te guarden". Tentador, si el cumplimiento del salmo se refiere a Él, ¿no está también escrito allí: "Con sus alas te llevarán"? En efecto, no es posible que un pájaro caiga, porque en el aire sus alas son como la tierra. ¿No está también escrito: "Pisarás sobre el áspid y la serpiente"? Satanás se fijó sólo en aquellos pasajes de las Escrituras que le convenían y omitió los que le eran perjudiciales. También los herejes se parecen a él: invocan los pasajes de la Escritura que favorecen sus enseñanzas erróneas y omiten los que refutan sus errores; con ello demuestran que son discípulos de ese mismo amo. Efrén de Nisibi, Comentario al Diatessaron, 4, 8.


4, 13   El diablo se apartó de él hasta el momento oportuno


El demonio retorna como león rugiente en la crucifixión. ¿Qué dice el evangelista después que el Señor sufrió esta triple tentación, puesto que en todos los halagos del mundo aparece alguna de estas tres cosas: el placer, la curiosidad o la soberbia? "Después que el diablo hubo acabado con toda clase de tentaciones"; toda clase, pero de las que se apoyaban en la lisonja. Quedaba todavía otra tentación, consistente en algo más áspero y duro; en crueldades y atrocidades inhumanas. Quedaba aún esta tentación. Sabiendo el evangelista lo que ya había tenido lugar y lo que aún quedaba, dijo: "Después que el diablo hubo acabado con toda clase de tentaciones, se alejó de él hasta el momento oportuno". Se alejó de Él en cuanto serpiente astuta; ha de volver como león rugiente; pero [Jesús] lo vencerá, porque pisoteará al león y al dragón. Regresará el diablo: entrará en Judas y lo convertirá en traidor del Maestro. Llevará también a los judíos, en actitud cruel, no ya aduladora. Tomará posesión de sus instrumentos y gritará utilizando las lenguas de todos: "¡Crucifícalo, crucifícalo!". ¿Por qué nos extrañamos de que Cristo haya salido vencedor allá? Era Dios todopoderoso. Agustín, Semón 284, 5.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Nuevo Testamento, Tomo 3, p. 125-131
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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