el evangelio eterno


6Y vi a otro ángel que volaba en lo alto del cielo, llevando un evangelio eterno para anunciarlo a los que habitan en la tierra, y a toda nación, tribu, lengua y pueblo, 7y diciendo con voz fuerte: "Temed a Dios y dadle gloria, porque ha llegado la hora de su juicio. Adorad al que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas" (Apocalipsis 14, 6-7).

14, 6   Ángel que volaba en lo alto del cielo, llevando un evangelio eterno

LA LEY DEL EVANGELIO ETERNO. No parece razonable que Moisés haya escuchado de Dios lo que se contó en la ley del Levítico, sino que el pueblo escuchase de Moisés en el Deuteronomio y aprendiese de Moisés lo que éste no había escuchado de Dios. Precisamente por eso el Deuteronomio ha recibido el nombre de segunda ley. Algunos han pensado que cuando cesó la primera ley, dada por medio de Moisés, parece que se formó una segunda legislación, confiada especialmente por Moisés a Josué, su sucesor. Éste último simboliza, me parece a mí, a nuestro Salvador, cuya segunda ley, es decir, los preceptos del Evangelio, lleva todas las cosas a su perfección; sin embargo, también debemos ver si las Escrituras no indican lo que sigue: lo mismo que el Deuteronomio promulgó una legislación más concreta y clara que la que había sido redactada anteriormente, así también, en comparación con la venida del Salvador, lo que le acompañó en la humildad, cuando tomó la forma de esclavo, no se refería a la segunda venida más clara y gloriosa, en la gloria del Padre, y así se realizará la imagen que da el Deuteronomio, cuando todos los santos vivan en el reino de los cielos conforme a las leyes de este evangelio eterno. Lo mismo que su venida aquí abajo ha cumplido la ley, que era una sombra de los bienes futuros, así también en la otra venida gloriosa realizará y llevará a su perfección la sombra de esa venida. Esto es lo que el profeta dice de Él: "Nuestro aliento es el Ungido del Señor, de quien hemos dicho: Bajo su sombra viviremos entre las naciones". Ya que Él transferirá a todos los santos de una manera más digna desde el evangelio temporal al evangelio eterno, conforme el nombre que le da Juan en el Apocalipsis. Orígenes, Sobre los principios, 4, 3, 12-13.

14, 7   Temed a Dios en el Apocalipsis

LA PREDICACIÓN CRISTIANA FAMILIARIZA AL OYENTE CON EL FIN. Aunque sabemos que desde el principio de la fe cristiana se dice que el reino de los cielos está cerca, sin embargo aquí anuncia que la hora de su juicio está para llegar ya de forma inminente; por eso adelanta que es necesario mostrar a todos este mensaje, como dice el Señor: "Se predicará este evangelio del reino en todo el mundo..., y entonces vendrá el fin". Y para mostrar que se cumple el tiempo en que tendrá lugar la prueba de la última persecución, más bien añade -como quien dice que hay que hacer poco caso del poder transitorio de la bestia- que a quien hay que temer es al Señor, del que todas las criaturas menciona, confiesan que es eterno. Primasio, Comentario al Apocalipsis, 14, 7.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Nuevo Testamento, vol. 12, p. 305-306
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

CONTINUAR LEYENDO....

el Cordero en el monte Sión


1Entonces, en la visión, el Cordero estaba en pie sobre el monte Sión y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que llevaban escrito en la frente el nombre de él y el nombre de su Padre. 2Y oí una voz del cielo, semejante al ruido de muchas aguas y al estruendo de un gran trueno. La voz que oí era como el canto de citaristas que tañían sus cítaras, 3cantando un cántico nuevo delante del trono y delante de los cuatro seres y de los ancianos. Y ninguno podía aprender el cántico más que aquellos ciento cuarenta y cuatro mil, que fueron rescatados de la tierra. 4Éstos son los que no se mancillaron con mujeres, porque son vírgenes. Éstos son los que siguen al Cordero dondequiera que vaya. Éstos han sido rescatados de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero; 5y no se halló mentira en su boca: no tienen mancha (Apocalipsis 14, 1-5).

14, 1   El Cordero estaba en pie en el monte Sión

MUCHOS JUDÍOS ABRAZARÁN LA FE. De esta resurrección [primera] dice: "Y vi a un cordero que estaba en pie y con él ciento cuarenta y cuatro mil", es decir, los que están con Cristo, a saber, aquellos de entre los judíos que han de creer en los últimos tiempos gracias a la predicación de Elías, de quienes el Espíritu testifica, no sólo que tienen un cuerpo virginal, sino también la lengua. Victorino de Petovio, Comentario al Apocalipsis, 20, 1.

14, 2   La voz que oí era como el canto de citaristas

EL CÁNTICO DE LOS JUSTOS. El hecho de que el sonido sea como el de citaristas designa la suavidad y armonía del cántico, pues, si según lo escrito, "la oración no es decorosa en la boca de un pecador", es totalmente decorosa y armónica en la boca de los justos. Ecumenio, Comentario sobre el Apocalipsis, 8, 7. 

EL MELODIOSO CANTO DE LOS SANTOS. El ruido de mucha agua o de un trueno o de citaristas indica lo penetrante del cántico de los santos, así como la eufonía armoniosa y melódica de su canción. Ésta resuena por toda "la reunión solemne, la asamblea de los justos inscritos en el cielo", proclamada al unísono por los santos como una sinfonía de cuerda, y culmina con la muerte de los deseos corporales. Andrés de Cesarea, Comentario al Apocalipsis, 14, 2-3. 

TODOS LOS SANTOS SON ARPAS. La gran voz de los santos es la gran devoción de la caridad, que dice oír del cielo cuanto anunció a los que estaban en el monte Sión, los cuales dieron la voz. Así muestra que él afirmó que el monte Sión no es otro que la Iglesia, la cual celebra con alabanzas y siguiendo su ejemplo la victoria de su Rey, animada por el gozo sublime de la contemplación para vencer el dolor de las persecuciones. En esto consiste verdaderamente cantar al Cordero que está en pie... Siendo los citaristas todos los santos de Dios, quienes, crucificando su carne a los vicios y a las concupiscencias, le alaban con salmos y cítaras; y más aún aquellos que, con el privilegio de la castidad evangélica, se han ofrecido en holocausto al Señor, negándose especialmente a sí mismos y abrazando su cruz, "siguen al Cordero donde quiera que vaya". Beda, Explicación al Apocalipsis, 14, 2.

14, 3   Cantando un cántico nuevo

SÓLO LOS PURIFICADOS POR LA SANGRE DE CRISTO CONOCEN EL CÁNTICO NUEVO. Dice [el texto]: "Y nadie podía aprender este canto, sino sólo los ciento cuarenta y cuatro mil que han sido rescatados de la tierra". Pienso que nadie es capaz de oír los misterios del cántico nuevo, sino sólo aquellos que son dignos de cantarlos, ya que el conocimiento [es dado] a cada uno en relación con la pureza. "Hay muchas moradas" [o recompensa de los buenos], dice el Señor, "en casa de mi Padre". Llama "rescatados" a los que han sido comprados con la sangre de Cristo. La preciosa sangre de Cristo ha sido derramada por todos los hombres, pero para algunos ha sido provechosa, esto es, para aquellos que libremente se privaron a sí mismos de la salvación que viene de aquí. Éstos son también aquellos a los que el Señor dice, recriminándoles por medio del profeta: "¿Qué provecho hay en mi sangre, si yo bajo hacia la destrucción?". Pero [la sangre de Cristo] ha sido inmensamente provechosa, más de lo que nadie ha sido capaz de expresar, para quienes han sido salvados y justificados, entre ellos, aquéllos de los que habla el pasaje, que son las primicias y las primeras ofrendas. Ecumenio, Comentario sobre el Apocalipsis, 8, 7.

SÓLO LAS VÍRGENES ENTONAN POR SIEMPRE ESTE CÁNTICO AL CORDERO. El cántico antiguo era: "Bendito sea desde Sión el Señor, el que habita en Jerusalén". El nuevo es este: "Alégrate, estéril, que no das a luz". Y también: "Les daré, dice el Señor, dentro de mi casa y de mis muros, parte y renombre mejores que hijos e hijas"... Es algo singular cantar el cántico del Cordero, como también gozar con Él de la incorrupción de la carne ante todos los fieles. Sin embargo, todos los elegidos pueden oír el cántico, aunque no puedan cantarlo, porque se alegran por la caridad de su triunfo, aunque no tengan el mismo premio que ellos. Beda, Explicación al Apocalipsis, 14, 3.

14, 4   Los que siguen al Cordero

EL SEÑOR PROMETE LA GRACIA DE LA CONTINENCIA TAMBIÉN A LAS MUJERES. No es vana esta cautela, y sin fundamento el temor que vigila sobre el camino de la salvación, que guarda los preceptos de vida del Señor, con el fin de que las que se han consagrado a Cristo y se entregaron en alma y cuerpo a Dios, renunciando a la concupiscencia de la carne, acaben su obra destinada a grandes premios y no se preocupen ya de adornos ni de agradar más que a su Señor. De Él, pues, esperan la recompensa de la virginidad, según las palabras del mismo: "No todos comprenden estas palabras, sino sólo aquellos a quienes se les ha concedido; pues hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre, y los hay que fueron forzados a serlo por los hombres, y los hay que se castraron así mismos por el reino de los cielos". Y en otro pasaje se nos manifiesta el don de la continencia y se ensalza la virginidad por estas palabras del ángel: "Éstos son los que no se mancharon con mujeres, porque se conservaron vírgenes. Éstos son los que siguen al Cordero a donde quiera que vaya". Y no es que el Señor prometa el don de la continencia sólo a los varones y excluya a las mujeres, sino porque la mujer es parte del varón, sacada y formada de él; casi en toda la Escritura habla Dios al hombre, que fue el primero en ser creado, ya que son dos en una misma carne, y en el varón se expresa a la vez la mujer. Y si las vírgenes siguen a Cristo y están destinadas al reino de Dios, ¿de qué les sirven a ellas las galas mundanas, los atavios con los que ofenden a Dios? Cipriano, Sobre el porte externo de las vírgenes, 4-5.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Nuevo Testamento, vol. 12, p. 293-298
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

CONTINUAR LEYENDO....

el número de la bestia es seiscientos sesenta y seis


18¡Aquí está la sabiduría! El que tenga inteligencia que calcule el número de la bestia, pues es número de un hombre. Su número es seiscientos sesenta y seis (Apocalipsis 13, 18).

13, 18   El número de la bestia

SE CONCENTRAN TODA POSTASÍA Y MALDAD. La bestia que ha de venir recapitulará en sí toda iniquidad y todo crimen, a fin de que, agrupando y encerrando en ella toda la fuerza de la apostasía, sea ella arrojada al horno de fuego. Con razón su nombre llevará la cifra de seiscientos sesenta y seis, la cual recapitula toda la medida anterior al diluvio, toda mezcla de males que provocó la apostasía de los ángeles. Noé tenía seiscientos años cuando el diluvio cayó sobre la tierra y aniquiló todos los seres vivientes sobre la tierra, por la perversidad de la generación en tiempos de Noé. Esa apostasía recapitula todos los errores e idolatrías cometidos desde el diluvio, el asesinato de los profetas y los suplicios infligidos a los justos. El ídolo que Nabucodonosor erigió era de sesenta codos de alto y seis de ancho, y por negarse a adorarlo, Ananías, Azarías y Misael fueron arrojados al horno de fuego, prueba que sirvió como profecía de lo que sucederá al fin de los tiempos, cuando los justos sufran la prueba del fuego: pues dicho ídolo fue el preanuncio de la llegada de aquel que ordenará a todos los hombres sólo a Él adorarlo. Así, pues, los seiscientos años de Noé, en cuyo tiempo cayó el diluvio por motivo de la apostasía, y el número de codos del ídolo por motivo del cual los justos fueron arrojados al horno de fuego, forman la cifra del nombre en el cual se recapitulan seis mil años de toda apostasía, injusticia, maldad, seudo profecía y dolo, por los cuales descenderá también un diluvio de fuego. Ireneo de Lyón, Contra las herejías, 5, 29, 2.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Nuevo Testamento, vol. 12, p. 289-290
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

CONTINUAR LEYENDO....

otra bestia sube desde la tierra


11Y vi otra bestia que subía de la tierra. Tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero hablaba como un dragón. 12Ejerce en su presencia todo el poder de la primera bestia y hace que la tierra y sus habitantes adoren a la primera bestia, cuya herida de muerte fue curada. 13Realiza grandes prodigios, incluso hace descender fuego del cielo a la tierra a la vista de los hombres. 14Y seduce a los habitantes de la tierra con los prodigios que le ha sido concedido realizar en presencia de la bestia, diciendo a los habitantes de la tierra que hagan una imagen de la bestia que tenía una herida de espada y ha sobrevivido. 15Se le concedió infundir aliento a la imagen de la bestia, de modo que la imagen de la bestia hable y haga que todos cuantos no adoren a la imagen de la bestia mueran. 16Hace que todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y siervos, reciban una marca en la mano derecha o en la frente, 17para que nadie pueda comprar o vender sino el que tenga la marca, el nombre de la bestia o el número de su nombre  (Apocalipsis 13, 11-17).

13, 11   Vi otra bestia que subía de la tierra

REINO DE LA MENTIRA. Llama "bestia que subía de la tierra" al futuro reino del Anticristo, y los dos cuernos son él mismo y el falso profeta que con él se encuentra. Cuando afirma que "tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero" indica que desea igualarse al Hijo de Dios, tratando de presentarse como rey. La expresión "habla como un dragón" significa que es mentiroso y no veraz. Hipólito de Roma, Sobre el Anticristo, 49.

13, 12-13   Hace descender fuego del cielo

EL ANTICRISTO LO DOMINARÁ TODO. El enunciado "ejerce en su presencia todo el poder de la primera bestia, y hace que la tierra y sus habitantes adoren a la primera bestia, cuya herida de muerte fue curada", significa que, según la ley de Augusto, que fue quien dio origen al imperio romano, también Cristo gobernará y ordenará disposiciones, procurándose con ello una mayor gloria. Hipólito de Roma, Sobre el Anticristo, 49.

13, 14-17   Una marca en la mano derecha o en la frente

EL ANTICRISTO PERSEGUIRÁ A QUIENES NO OBEDEZCAN. Siendo mentiroso y envidioso por el orgullo contra los siervos de Dios, deseoso de oprimirlos y sacarlos del mundo para que no glorifiquen más a Dios, [el Anticristo] manda a todos colocar incensarios por todas partes, para que ningún santo pueda comprar ni vender, si antes no ofrece incienso. Esto es lo que significa "la marca en la mano derecha". La expresión "en la frente" indica la obligación que todos tienen de ser coronados, llevando ciertamente una corona de fuego, pero no de vida, sino de muerte. En verdad, estas mismas maquinaciones fueron las que ordenó también a los judíos Antíoco Epifanes, rey de Siria y de la estirpe de Alejandro de Macedonia. También él, en esas circunstancias, ensoberbeciéndose, publicó un decreto en el que se ordenaba que todos ofrecieran incienso en los altares colocados delante de las puertas, y, una vez coronados con hiedra, caminaran procesionalmente en honor de Dionisio; todos los que no quisieron obedecer fueron obligados a comer las entrañas de las víctimas y fueron matados entre pruebas y tormentos. Pero también él recibió el justo castigo de Dios, que es el señor y juez justo que lo observa todo; fue roído por unos gusanos y murió. Hipólito de Roma, Sobre el Anticristo, 49.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, vol. 12, p. 282-287
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

CONTINUAR LEYENDO....

una bestia sale del mar


1Y vi una bestia que salía del mar: tenía de diez cuernos y siete cabezas, y sobre sus cuernos diez diademas y sobre sus cabezas nombres blasfemos. 2La bestia que vi se parecía a un leopardo, sus pies eran como los de un oso, y su boca como la boca de un león. El dragón le entregó su fuerza, su trono y gran poder. 3Una de sus cabezas estaba como herida de muerte, pero se curó su herida mortal, y toda la tierra, admirada, siguió a la bestia. 4Y adoraron al dragón porque había entregado el poder a la bestia. También adoraron a la bestia diciendo: "¿Quién es como la bestia, y quién puede luchar contra ella?".
   5Se le dio una boca que profería palabras arrogantes y blasfemias, y se le dio poder para actuar durante cuareta y dos meses. 6Abrió su boca con blasfemias contra Dios, para injuriar su nombre, su tabernáculo y a los que moran en el cielo. 7Se le permitió también hacer la guerra contra los santos y vencerlos, y se le dio poder sobre toda tribu y pueblo, lengua y nación. 8Y le adorarán todos los que habitan la tierra, aquellos cuyo nombre no está escrito, desde el origen del mundo, en el libro de la vida del Cordero inmolado. 9Si alguno tiene oídos, que oiga: 10Si alguno está destinado a la cautividad, a la cautividad irá; si alguno debe morir a espada, es necesario que muera a espada. Aquí están la paciencia y la fe de los santos (Apocalipsis 13, 1-10). 

13, 1   Vi una bestia que salía del mar

UNA MORADA DE TINIEBLAS PARA QUIENES REHUYEN LA LUZ. En este mundo, unos se acercan a la luz y se unen a Dios por la fe. Otros, en cambio, se apartan de la luz y se alejan de Dios. Por eso vino el Verbo de Dios, para asignar a cada cual su propia morada: a quienes están en la luz, para que gozen de ella y de todos los bienes; a quienes viven en las tinieblas, para que les toque el sufrimiento que brota de ellas... Por este motivo dice el Apóstol: "Como no acogieron el amor de Dios para salvarse, por eso Dios les envió un poder del error, a fin de que sean juzgados cuantos no creyeron en la verdad, sino que se complacieron en la iniquidad". Una vez que venga (el Anticristo) con sus planes recapitulará toda la apostasía en sí mismo, realizará todo lo que haga por su propia voluntad y arbitrio, sentado en el templo de Dios para que cuantos se dejen seducir por él lo adoren como a Cristo. Por eso justamente serán arrojados al estanque de fuego. Dios, por su parte, según su presencia, sabe de antemano todas las cosas, y a su debido tiempo enviará a quien debe cumplir estas cosas "para que crean en la falsedad y se condenen todos aquellos que no creyeron en la verdad, sino que se entregaron a la maldad". Ireneo de Lyón, Contra las herejías, 5, 28, 1-2.

13, 2   El dragón le entregó la fuerza

FUERTE, REPULSIVA Y SANGRIENTA. "Y vi una bestia que surgía del mar, semejante a un leopardo": significa el reino de aquel tiempo, el reino del Anticristo, constituido por una mezcla variada de gentes y de pueblos. "Sus patas como patas de oso", bestia fuerte e inmundísima; estas patas suyas viene a decir que son sus jefes. "Su boca como las fauces de los leones", es decir, llenas de sangre chorreante. La boca con sus órdenes y su lengua, que no se mueven para ninguna otra cosa más que para derramar sangre. Victorino de Petovio, Comentario al Apocalipsis, 13, 1.

13, 3-4   Toda la tierra, admirada, siguió a la bestia

EL ANTICRISTO FINGIRÁ DEFENDER LA LEY. "Una de sus cabezas fue herida de muerte, pero su llaga mortal fue curada": habla de Nerón. Pues consta que, cuando era perseguido por la caballería enviada por el Senado, él mismo se cortó el cuello. A éste, habiéndolo resucitado, quiso Dios enviarlo como rey digno de quienes eran dignos de él, judíos y perseguidores de Cristo, y como un cristo tal cual merecían los perseguidores y los judíos. Y porque debía llevar otro nombre, también debía empezar otra vida para que le tomaran como a cristo. Pues dice Daniel: "No conocerá el deseo de mujeres -siendo él inmundísimo-, ni conocerá a ningún dios de sus padres". Pues no había podido seducir al pueblo de la circuncisión, si no fuera defensor de la ley. Por lo demás, a los santos no los empujará a otra cosa, sino a que reciban la circuncisión, en caso de que haya podido seducir a algunos. Finalmente, reclamará para sí una fe hasta el punto de exigirles ser reconocido como el Cristo. Que surge del infierno lo hemos dicho también antes con palabras de Isaías: "El agua -dice- lo nutrió y el abismo lo hizo crecer". Victorino de Petovio, Comentario al Apocalipsis, 13, 3.

13, 5-6   Una boca que profería palabras arrogantes y blasfemias

LOS ADORADORES DEL DIABLO. Cuando todos habían sido vencidos y habían caído bajo sus pies, dice: "Y se le dio una boca que profería arrogancias y blasfemias". Se le dio: ¿por parte de quién? Por parte de los hombres que fueron engañados y que le adoraron. Pues la fanfarronería viene de la arrogancia. ¿Cuál hay mayor que ésta: "Subiré a los cielos; pondré mi trono sobre las estrellas del cielo"? Y un poco más abajo, dice: "Seré semejante al Altísimo", como Isaías lo ridiculiza. Se trata de blasfemias contra Dios. "Y se le dio -dice- poder de actuar durante cuarenta y dos meses". En lo que precede hemos mostrado que los cuarenta y dos meses son un tiempo pequeño. En efecto, todo tiempo es pequeño, aunque se estime que es muy largo, si se le compara con los siglos que no tienen fin. "Y abrió -dice- su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemiar su nombre y su morada, y los que habitan en el cielo". Ya han sido dichas algunas blasfemias del rebelde contra Dios. Llama "morada" de Dios a los santos ángeles, ya que Dios habita en ellos. Pues si se dice de los hombres: "habitaré en medio de ellos y andaré en ellos", ¿qué puede decirse sobre las potestades celestiales ya que tienen a Dios inhabitando en ellos? Ecumenio, Comentario sobre el Apocalipsis, 7, 13.

13, 7-8   La guerra contra los santos

ALGUNOS SE CONTAMINAN DEL CULTO AL DIABLO. Como se ha dicho antes, [la bestia] recibió su poder de aquellos hombres que voluntariamente se sometieron a su dominación bestial. Por esta razón se dice con justicia que "la adoraron todos los que habitan la tierra". Pues fuera del Israel piadoso que la padeció, se ve que todos los hombres restantes y las tribus adoraron al malvado. "Cuyo nombre, dice, no está escrito en el libro de la vida en el cielo, que ha estado sellado desde el origen del mundo". La visión determina esto con gran exactitud. Pues se dice que todos los que habitan la tierra han adorado al rebelde diablo, pues fueron pocos los que se mantuvieron limpios de su culto, tanto de entre los gentiles como de Israel: entre ellos, Job, sus cuatro amigos, Melquisedec, y de Israel, los santos profetas, y los que por su piedad dieron testimonio en la Antigua [Alianza]. Todos le adoraron fuera de algunos que, por su piedad, la fidelidad y la pureza de su modo de vida, están escritos en el cielo y están guardados por Dios. Esto es lo que significa que el libro esté sellado. Acerca de este libro dijo el Señor a sus discípulos, según el bendito Lucas: "No os alegréis de esto, de que se os sometan los espíritus; alegraos de que vuestros nombres están escritos en los cielos". Ecumenio, Comentario sobre el Apocalipsis, 7, 13.

13, 9-10   La paciencia y la fe de los santos

LOS INSTRUMENTOS DEL DIABLO. Si alguien tiene una inteligencia capaz de entender las cosas que se han dicho, que oiga esto y conozca que aquel que está pronto para hacer prisioneros a los demás, será hecho prisionero por la bestia e [incluso] se someterá libremente a ella. Porque si alguien no recibe la ayuda de Dios, ése se abandonará a toda clase de mal. Si alguien se prepara para el crimen, se sumergirá en la muerte espiritual por su adoración al diablo. "Aquí -dice- está la paciencia y la fe de los santos". Así se libera uno de la esclavitud del diablo. Que todos nosotros nos encontremos libres de semejante esclavitud por la gracia de Dios que nos llamó a conocerle. A Él sea dada la gloria por los siglos. Amén. Ecumenio, Comentario sobre el Apocalipsis, 7, 14.

La Biblia comentada 
por los Padres de la Iglesia
Nuevo Testamento, vol. 12, p. 273-281
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

CONTINUAR LEYENDO....