la cuarta copa


8El cuarto vertió su copa sobre el sol y se le permitió abrasar a los hombres con fuego. 9Fueron abrasados los hombres con un gran ardor, y blasfemaron contra el nombre de Dios, que tiene la potestad sobre aquellas plagas, y no se arrepintieron para darle gloria (Apocalipsis 16, 8-9).

16, 8-9   Un gran ardor

ESOS AL FINAL MALDECIRÁN A DIOS. No es difícil interpretar estas cosas si se toman metafóricamente. El hecho de que el sol abrase a los hombres podría ser la sequedad, la aflicción y la angustia de los que han sobrevivido a las guerras, los cuales, apretados por los males, debieran haber pedido a Dios, que es poderoso, el auxilio y la salvación de las cosas que les angustiaban con penalidades. Pero, dice en cambio, "blasfemaron y no se arrepintieron". Las plagas tienen esta finalidad: ofrecer a éstos el conocimiento de Dios, para que, ya que no reconocieron a su Señor a través de sus beneficios para con ellos, le reconocieran como consecuencia de sus castigos. Ecumenio, Comentario sobre el Apocalipsis, 9, 3.

16, 9   No se arrepintieron para darle gloria

LA COSTUMBRE DE LOS BLASFEMOS ES CULPAR A DIOS. Se trata de la costumbre de los blasfemos, que prefieren culpar a Dios de impiedad antes que a ellos mismos, y no hacen penitencia después de los castigos, sino que incluso castigados continúan lanzando insultos. En efecto, como vasos de cobre sometidos a un gran fuego, desde su interior hacen salir las burbujas hacia arriba y rebosan los límites de su propia capacidad, como una parte de la bestia que resiste al Invicto, y cuando ven que la Iglesia de Cristo lucha con una constancia incansable, inflamados por las llamas de una envidia intolerable, exhalan el fuego concebido en su corazón mediante las blasfemias de su boca impura. Primasio, Comentario al Apocalipsis, 16, 9.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Nuevo Testamento, vol. 12, p. 339-341
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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la tercera copa


4El tercero vertió su copa en los ríos y en las fuentes de las aguas, que se convirtieron en sangre. 5Entonces oí al ángel de las aguas que decía:
"Justo eres Tú, el que es y el que era, el Santo,
porque has juzgado de esta forma,
6porque a los que derramaron la sangre
de los santos y profetas
les has dado a beber sangre.
Se lo merecen".
7Y oí al altar que decía:
"Si, Señor Dios Todopoderoso, 
verdaderos y justos son tus juicios" (Apocalipsis 16, 4-7).

16, 4   Las fuentes de las aguas, que se convirtieron en sangre

EL EEROR NATURAL CONDUCE A LAS NACIONES A LA MUERTE. [Las fuentes de las aguas] significan a las demás naciones en general, que se habían frustrado por el error natural, se encontraban enredadas en deseos sucios y habían intentado conocer las cosas divinas de forma carnal; por eso, la expresión "las fuentes" puede referirse a las doctrinas paganas. Por lo mismo, se dice: "Fueron convertidos en sangre", como en el Génesis: "No permanecerá para siempre mi espíritu en el hombre, porque no es más que carne", y en el libro de la Sabiduría también dice: "Fueron enturbiados de sangre pútrida en la refutación", "pues el saber de la carne es muerte -dice el Apóstol-, y la sabiduría de la carne es enemiga de Dios. Primasio, Comentario al Apocalipsis, 16, 4.

16, 7   Verdaderos y justos son tus juicios

LOS ÁNGELES ALABAN LA JUSTICIA DE DIOS. Los que rodean el altar celestial dijeron su acción de gracias en armonía con el ángel. [Las palabras] "oí al altar que decía esto" designan a los que sirven en el altar. Que habiendo sido librados de todos los sufrimientos descritos antes, digamos a Cristo un himno de acción de gracias, a quien sea dada la gloria por los siglos. Amén. Ecumenio, Comentario sobre el Apocalipsis, 8, 25.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Nuevo Testamento, vol. 12, p. 335-338
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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la segunda copa


3El segundo vertió su copa en el mar, que se convirtió en sangre como de muerto, y todos los seres vivos del mar murieron (Apocalipsis 16, 3).

16, 3   El mar, que se convirtió en sangre

RÍOS, CORRIENTES Y MARES DE SANGRE. La sangre en el mar designa verosímilmente a los que han sido muertos en las batallas navales, y la sangre de los ríos y de las aguas [designa] a los que han muerto en los combates en tierra cuando estaban acampados junto a las aguas. Ecumenio, Comentario sobre el Apocalipsis, 8, 25.

ENSAGRENTADOS POR CAUSA DE UNA VENGANZA ESPIRITUAL. No sólo los señalados con el sello del Anticristo, sino también los siervos de Cristo verán atacada la estabilidad por las olas amargas de la persecución, y serán castigados con una venganza espiritual, que él llama "sangre". Así, quienes se jactaban de vivir, probarán la muerte por haber servido al autor de la misma muerte. Beda, Explicación sobre el Apocalipsis, 16, 3. 

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Nuevo Testamento, vol. 12, p. 333-334
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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