la gran cena de Dios


17Vi también a un ángel de pie sobre el sol que gritó con voz fuerte, diciendo a todas las aves que volaban en lo alto del cielo: "¡Venid, congregaos para la gran cena de Dios, 18para que comáis carne de reyes y carne de tribunos, carne de poderosos y carne de caballos y de sus jinetes, carne de todos los hombres, libres y siervos, pequeños y grandes!". 19Y vi a la bestia, a los reyes y a sus ejércitos congregados para hacer la guerra contra el que iba montado en el caballo y contra su ejército. 20Pero apresaron a la bestia y con ella al falso profeta que en su presencia hacía prodigios, con los que seducía a los que habían recibido la marca de la bestia y a los que habían adorado su imagen. Los dos fueron arrojados vivos al estanque de fuego que arde con azufre. 21Los demás fueron muertos con la espada que sale de la boca del que va montado en el caballo. Y todas las aves se hartaron de sus carnes. (Apocalipsis 19, 17-21)

19, 17   Un ángel de pie sobre el sol

EL ARCÁNGEL MIGUEL INTERVIENE. El sol es la fe de la Iglesia católica, sobre la que describe aquí que está en pie el ángel. De él dice también Daniel así: "En ese tiempo surgirá Miguel, el gran príncipe que defiende a los hijos de tu pueblo". Así como entonces este santo arcángel estaba en pie delante de Dios, para defender a los hijos del pueblo anterior, así también ahora interviene infatigable en defensa de los pueblos de toda la Iglesia católica. "Será aquél un tiempo de angustia, como no habrá habido entonces otro desde que existen las naciones". En ese tiempo, dice san Juan en el Apocalipsis, se reunirán las aves de la tierra para comer los cuerpos de los impíos. Apringio de Beja, Tratado sobre el Apocalipsis, 19, 17-18. 

19, 17-18   Congregaos para la gran cena del Señor

A LOS QUE CREEN. Él dice: "Para que comáis carne de reyes". Llama comida a la alegría por la muerte de los enemigos que menciona. De modo semejante, también el Señor llama así a la alegría cuando dice a sus discípulos y apóstoles: "Tengo un alimento para comer que vosotros desconocéis", describiendo la alegría que sobrevendría a los que iban a creer. Ecumenio, Comentario sobre el Apocalipsis, 10, 15. 

19, 19   Congregados para hacer la guerra

GUERRA CONTRA CRISTO Y LOS SANTOS. Si comparas también esto con lo escrito por el bienaventurado Daniel, hallarás que es una y la misma cosa: "Vendrá -dice- con una gran multitud para destruir y matar a muchos". Y en el Apocalipsis se dice que, con los reyes de la tierra y con sus ejércitos reunidos para entablar combate, hará la guerra contra el que iba montado en el caballo blanco, esto es, el Señor Jesucristo y su ejército, es decir, contra todos los santos que le siguen. Apringio de Beja, Tratado sobre el Apocalipsis, 19, 19. 

19, 20   Arrojados vivos al estanque de fuego

AQUÉL CONTRA QUIEN LUCHA ES EL SEÑOR. También Daniel dice: "Nadie le auxiliará". Luchando el Señor contra la bestia, nadie podrá servirle de ayuda... "Los dos fueron arrojados vivos al lago de fuego que arde con azufre", es decir, el diablo, príncipe de todos los malos, y también aquel perverso, que se llama el Anticristo. Apringio de Beja, Tratado sobre el Apocalipsis, 19, 20.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Nuevo Testamento, vol. 12, p. 413-417
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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un caballo blanco y su jinete


11Y vi el cielo abierto: en él un caballo blanco, y el que lo monta se llama Fiel y Veraz, y con justicia juzga y combate. 12sus ojos son como una llama de fuego, y en la cabeza tiene muchas diademas; lleva escrito un nombre que nadie conoce sino él; 13está vestido con un manto teñido de sangre, y su nombre es: "El Verbo de Dios". 14Los ejércitos celestes, vestidos de lino blanco y puro, le seguían en caballos blancos. 15De su boca sale una espada afilada para herir con ella a las naciones; él las apacentará con cetro de hierro; y él pisa el lagar del vino que contiene el furor de la ira de Dios omnipotente. 16En el manto y en el muslo lleva escrito un nombre: Rey de reyes y Señor de señores. (Apocalipsis 19, 11-16)

19, 11   Se llama Fiel y Veraz

LA PALABRA EN EL CIELO ES VERDADERA. Yo pienso que el cielo está cerrado para los impíos que llevan la imagen del hombre terrestre, y abierto para los justos adornados de la imagen del celeste. En efecto, para los primeros, porque quedan abajo y viven todavía en la carne, las realidades superiores se mantienen cerradas: no pueden ni comprenderlas ni captar su belleza, porque ellos, replegados sobre sí mismos, ni quieren reflexionar ni darse la pena de enmendarse. Para los hombres superiores, en cambio, porque su ciudad está en los cielos, las realidades celestes han sido puestas al descubierto y hechas visibles por medio de de la llave de David: que es el Verbo-Dios quien las descubre y quien las muestra claramente, porque es llevado por un caballo, es decir, por unas voces que refieren lo que es revelado -[un caballo] blanco- a causa del carácter brillante, claro y luminoso del conocimiento. El que es llamado fiel, sentado sobre el caballo blanco, se establece de una manera bastante firme y, por así decirlo, bastante real sobre unas voces que no pueden ser derrotadas, y que corren con más ardor y rapidez que no importa qué caballo y que, en su brío, superan enteramente mediante su fama al adversario todo entero, supuesto verbo que simula el Verbo, y apariencia de verdad, que simula la Verdad. El que monta el caballo blanco es llamado fiel no porque crea, sino porque es creíble; es decir, digno de ser creído. En efecto, según Moisés, el Señor es fiel y verdadero; verdadero, en oposición a la sombra, la figura y la imagen; porque así es el Verbo en el cielo abierto: sobre la tierra no es como en el cielo, porque, habiéndose hecho carne, se expresa mediante sombras, figuras e imágenes... Este Verbo de Dios, llamado fiel, es igualmente llamado verdadero; juzga y hace la guerra con justicia, después de haber recibido de Dios el poder de retribuir y de juzgar, según la justicia misma y el juicio mismo, a cada uno de los seres sus méritos... Si juzgar con justicia es el quehacer del Verbo, combatir con justicia lo es también: se dice por tanto que Él combate así a los enemigos mediante la razón y la justicia y aniquila lo irracional y lo injusto, a fin de que, después de haber expulsado a los enemigos fuera del alma del hombre capturado por Cristo para su salvación, por decirlo así, Él more allí y la justifique. Orígenes, Comentario al Ev. de Juan, 2, 47-54. 

19, 12a   En la cabeza tiene muchas diademas

EL VERBO LLEVA MUCHAS CORONAS. De la misma manera que la llama posee a la vez la propiedad de brillar e iluminar y la de quemar y destruir la materia, así los ojos del Verbo, por decirlo de alguna manera, mediante los cuales ve Él y cualquiera que participa de Él, no sólo capatan, gracias [a los rayos] que emite, las realidades espirituales, sino que consumen y emiten también los pensamientos materiales y rudos: porque todo lo que, de cualquier manera que sea, es mentiroso se separa de la finura y delicadeza de la verdad... En efecto, si la mentira, cuya derrota ha hecho ceñir al Verbo vencedor, fiel y veraz, fuera única y de una sola especie, hubiera sido justo escribir que el Verbo de Dios lleva una diadema, después de haber vencido a sus adversarios. Ahora bien, desde el momento que existen muchas mentiras que aspiran a la Verdad y desde que el Verbo es coronado porque lleva a cabo la guerra contra ellas, las diademas se hacen numerosas sobre la cabeza del que las tiene a todas vencidas. Venciendo a todo poder rebelde, se ciñe, mediante su triunfo, muchas diademas. Orígenes, Comentario al Ev. de Juan, 2, 57-59.

19, 12b   Un nombre que nadie conoce

SÓLO LA PALABRA VIVA ENTIENDE TODAS LAS COSAS. Este Verbo vivo es el único en saber algunas cosas; en efecto, a causa de la inferioridad de la naturaleza de ellas con respecto a la suya, ninguno de los seres que viven después de Él pueden ver todo lo que Él ilumina. Pero los que participan del Verbo, a diferencia de los que no participan, son quizá los únicos en saber lo que no llega hasta los demás. Orígenes, Comentario al Ev. de Juan, 2, 60. 

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Nuevo Testamento, vol. 12, p. 402-407
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez 

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las bodas del Cordero


7"Alegrémonos; saltemos de júbilo; démosle gloria, pues llegaron las bodas del Cordero y se ha engalanado su esposa; 8le han regalado un vestido de lino deslumbrante y puro: el lino son las buenas obras de los santos".
9Entonces me dijo: "Escribe: 'Bienaventurados los llamados a la cena de las bodas del Cordero". Y añadió: "Éstas son palabras verdaderas de Dios". 10Me postré a sus pies para adorarle, pero me dijo: "¡No, no lo hagas! Yo soy compañero de servicio tuyo y de tus hermanos que guardan el testimonio de Jesús. Adora a Dios". El testimonio de Jesús es el espíritu de profecía. (Apocalipsis 19, 7-10)

19, 7-8   Las bodas del Cordero

LA IGLESIA CATÓLICA SE UNIRÁ A CRISTO. "El lino son las buenas obras de los santos". Después de haber recibido la gracia, después de escuchar la voz que les ordenaba la alabanza, se oyeron gritos entre la muchedumbre, y se escucharon como fragores de truenos que cantaban las alabanzas de Dios y que se regocijaban, porque han llegado las bodas del Cordero. Esto sucederá cuando, después de finalizar el mundo, haya destruido todo principado y potestad. "Y entregue a Dios Padre el reino, para que Dios sea todo en todos": cuando su esposa, es decir, la Iglesia católica, se una a Él con fe casta; de ella dice el santo Apóstol: "Os tengo desposados con un sólo esposo, para presentaros cual casta virgen a Cristo". Y el lino con que se engalana, no se refiere a la hermosura de los vestidos, sino a la purificación de los santos. Apringio de Beja, Tratado sobre el Apocalipsis, 19, 6-8. 

19, 9   Bienaventurados los llamados a la cena de las bodas del Cordero

PREPARACIÓN PARA EL BANQUETE DEL CORDERO. ¿Quiénes son los invitados al banquete del Cordero sino aquéllos a quienes se dice: "No beberé más de este fruto de la vid hasta el día en que lo beba con vosotros de nuevo en el reino de mi Padre"? Y también: "Vendrán muchos de Oriente y Occidente a ponerse a la mesa con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los cielos". Esto es beber un cáliz nuevo, preparar los cuerpos nuevos de los que resucitan, crear nuevos gozos, y premiar la santidad sincera de la verdadera fe. Son dichosos los que se preparan para esta cena y para este banquete. Apringio de Beja, Tratado sobre el Apocalipsis, 19, 9-10.

9, 10   Adora a Dios

HONRAMOS A LOS ÁNGELES CON AMOR. Al Ser que adora el más excelso ángel, debe adorar también el último hombre, el cual, por haberle negado semejante homenaje, vino a parar en tan extremada miseria. Del mismo principio viene la sabiduría del ángel que la del hombre; de la misma fuente mana la verdad para ambos, es decir, de la Sabiduría y Verdad inmutable. En efecto, para obrar nuestra salud, la Virtud misma de Dios, su invariable Sabiduría, consubstancial y coeterna con el Padre, se dignó en el tiempo revestirse de nuestra naturaleza, para enseñarnos por ella que el hombre debe adorar lo que debe adorar toda criatura racional e inteligente. Creamos también que ésta es la voluntad de los mejores ángeles y de los más excelentes ministros de Dios: que adoremos con ellos al Señor, cuya contemplación los beatifica. Pues nuestra felicidad no consiste en la visión de ángeles, sino en la contemplación de la Verdad, por la cual amamos a los mismos ángeles y nos congratulamos con su dicha. Ni los envidiamos por disfrutar de ella más fácil y agradablemente, antes bien los amamos porque el Señor de todos nos ha mandado esperar el mismo galardón. Por lo cual los honramos con la caridad, no con el servicio debido a Dios. Tampoco les edificamos templos, pues rehúsan semejante honra y saben que también nosotros, cuando somos buenos, somos templo del soberano Dios. Agustín, La verdadera religión, 55, 110. 

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Nuevo Testamento, vol. 12, p. 396-400
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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la alabanza celestial


1Después de esto, oí como la fuerte voz de una inmensa muchedumbre en el cielo, que decía:
"¡Aleluya! ¡La salvación, la gloria y el poder son de nuestro Dios; 
2sus juicios son verdaderos y justos, 
pues condenó a la gran ramera, que corrompía la tierra con su prostitución, y vengó en ella la sangre de sus siervos!".
3Por segunda vez dijeron: 
"¡Aleluya! ¡Su humareda sube por los siglos de los siglos!".
4Los veinticuatro ancianos y los cuatro seres vivos se postraron y adoraron a Dios sentado en el trono, diciendo: "¡Amén! ¡Aleluya!". 5Entonces salió una voz desde el trono que decía:
"Alabad a nuestro Dios todos sus siervos
y los que teméis, pequeños y grandes".
6Y oí una voz como de una inmensa muchedumbre, como el estruendo de caudalosas aguas, y el estampido de fuertes truenos, que decían:
"¡Aleluya! ¡Reinó el Señor, nuestro Dios omnipotente!" (Apocalipsis 19, 1-6). 

9, 1-3   l¡La salvación, la gloria y el poder son de nuestro Dios!

LA DESTRUCCIÓN DE LOS MALVADOS Y EL GOZO DE LA IGLESIA. Sigue lo referente a la meretriz: "¡Su humareda sube por los siglos de los siglos!". Es decir, mientras la Iglesia persevera alegre en su alabanza, permanece también la humareda de la perdición de los impíos. Así, lo mismo que el comienzo del fuego es el humo, así también el humo está presente mientras hay fuego. Pienso que el Señor nos ha dado un ejemplo de las personas buenas y malas en la parábola del hombre pobre y el rico. Ticonio, Comentario al Apocalipsis, 19, 3. 

LOS SANTOS EXULTAN. Observamos la alegría de los santos por la destrucción de la ciudad prevaricadora y oímos que alaban al Señor con cantos de júblio. ¿Qué otra cosa describe aquí, sino que tiene ante su vista el castigo de los malos y el premio de los buenos? Esto es lo que dice Daniel: "Que se despertarán unos para la vida eterna, y otros para el aprobio eterno, para el horror eterno (para que lo contemplen siempre). Eso es por lo que dice que "su humareda se eleva por los siglos de los siglos". Apringio de Beja, Tratado sobre el Apocalipsis, 19, 1-3. 

19, 4-5   Alabad a nuestro Dios

LOS ANCIANOS Y LAS CRIATURAS SE UNEN A LA ALABANZA DE LOS ÁNGELES. Los ancianos y los vivienetes dicen: "Amén", mostrando su acuerdo con la doxología que han ofrecido los ángeles. Pues, "Amén" significa "así sea", cuando la palabra se traduce del hebreo al griego. "Cantad, dice, a nuestro Dios, pequeños y grandes": llama "grandes" a los "pequeños" a causa de su santidad; y [llama] "grandes" a los que sobresalen. Ecumenio, Comentario sobre el Apocalipsis, 10,7. 

19, 6   Oí una voz como de una muchedumbre 

CANTAR CON VERDADERA FE. Es sabido que después los apóstoles también cantaron salmos e himnos, puesto que ni siquiera en la cárcel dejaron de recitar los salmos. También Pablo habla de los profetas de la Iglesia: "Cuando os reunís -dice-, cada uno de vosotros tiene un salmo, tiene una enseñanza, tiene una revelación. Y todo se hace para edificación". Y en otro pasaje: "Cantaré -dice-, con el espíritu, diré un salmo con inteligencia". Y Santiago escribe así en su carta: "¿Está triste alguno de vosotros? Que ore. ¿Está alegre? Que cante salmos". Y Juan nos cuenta en el Apocalipsis que, por medio de una revelación del Espíritu, vio y oyó la voz del ejército celestial "como la voz de muchas aguas y de fuertes truenos que decían:¡Aleluya! Con lo cual nadie debe dudar de que este ministerio, si se desempeña con fe digna y con devoción, está en relación con los ángeles, de los cuales consta que sin dormirse y sin distracción alaban continuamente al Señor en los cielos y bendicen al Salvador. Nicetas de Remesiana, Sobre el bien de la salmodia, 10.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Nuevo Testamento, vol. 12, p. 391-395
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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