La práctica de la vida cristiana



11No habléis mal unos de otros, hermanos. El que habla mal de un hermano o lo juzga, habla mal de la Ley y la juzga. Y si juzgas la Ley, ya no eres cumplidor de la Ley, sino juez. 12Uno sólo es legislador y juez, el que puede salvar y perder. Pero tú, ¿quién eres para juzgar al prójimo?
13Atended ahora los que decís: "Hoy o mañana iremos a tal ciudad, pasaremos allí un año, negociaremos y obtendremos buenas ganancias", 14cuando en realidad no sabéis que será de vuestra vida el día de mañana, porque sois un vaho que aparece un instante y enseguida se evapora. 15En lugar de esto deberíais decir: "Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello". 16Vosotros, en cambio, os gloriáis de vuestras arrogancias. Toda jactancia de este tipo es mala. 17Por tanto, el que sabe hacer el bien y no lo hace, comete pecado. (Santiago 4, 11-17)

4, 11    No habléis mal

LOS ACTOS MALOS ENGENDRAN ARROGANCIA. Destruye cualquier difícil enfermedad de nuestras almas, origen y desarrollo de la arrogancia. En efecto, aunque cada uno debería examinarse a sí mismo con toda atención y someterse a la ley de Dios, no hacen esto, sino que se entrometen en vidas ajenas. Y si ven a otros que flaquean, como olvidándose de las propias enfermedades, convierten el asunto en ocasión de críticas y de caluminas. De modo que los condenan, sin advertir que, padeciendo lo mismo que lo que reprenden en los otros, se condenan a sí mismo. Así lo escribe en algún pasaje el sapientísimo Pablo: "En el hecho de juzgar al otro, a ti mismo te condenas. Pues tú que juzgas, haces las mismas cosas". CIRILO DE ALEJANDRÍA, Fragmentos sobre las Cartas Católicas.

LA SOBERBIA SURGE DE LA REBELDÍA. [Santiago] sabe que el orgullo surgido del desdén y el desprecio hacia los amables mueven a los que lo utilizan hacia la anulación absoluta de aquéllos. En efecto, quiere apartarlos de esto. ECUMENIO, Comentario a la Carta de Santiago.

4, 12    Uno solo es legislador y juez

NO DESPRECIÉIS LA LEY. Y si juzgas la ley, no eres cumplidor de la ley, sino juez, porque quien desprecia algo, ¿cómo va a soportar el vivir todavía sujeto a ello? Por tanto -dice- no vivas menospreciando y como legislando en contrario, pues no te está permitido, ya que el único legislador es Dios, el que puede salvar y perder a los transgresores de la ley. TEOFILACTO, Comentario a la Carta de Santiago.

4, 13    Hoy o mañana iremos a tal ciudad

ORDENAD VUESTRA VIDA. Algunos se desviven insaciablemente por los viajes de negocios y por el lucro que de allí proviene y soportan largos viajes por tierra y por mar con sus tempestades. Otros el poder que se han procurado lo utilizan como instrumento de opresión con los demás. Otros llenan sus bolsas con depravadas recompensas y reuniendo sacrílegamente ganancias a ganancias vierten fuego y castigo sobre sus cabezas. CIRILO DE ALEJANDRÍA, Fragmentos sobre las Cartas Católicas.

14, 14    Sois un vaho que aparece en un instante y enseguida se evapora

LA NEBLINA DE LOS BIENES TEMPORALES. La salud restituida al cuerpo del hombre aquel no fue sino duración breve, otorgada, por ende, a una neblina, la cual no se ha de estimar grandemente, porque la salud del hombre es cosa hueca. AGUSTÍN, Sermón, 124, 1.

14, 15    Deberíais decir: "Si el Señor quiere"

LA GRACIA COMPLEMENTA EL ESFUERZO DEL HOMBRE. No se refiere a la decisión, sino a la necesidad que él tiene de la gracia del cielo. En efecto, conviene querer y poner esfuerzo; no confiar en las propias fuerzas, sino en la bondad de Dios. Por eso también el apóstol Pablo afirmaba: "No yo, sino la gracia de Dios conmigo". JUAN CRISÓSTOMO, Sobre la Carta a los Romanos, 16, 9.

14, 16    Os gloriáis de vuestras arrogancias

EN EL BAUTISMO RENUNCIAMOS AL DIABLO. Pues si [la jactancia] es mala, todo cuanto es malo proviene del Maligno. Es necesario que los que se han elevado hacia el Señor mediante el santo bautismo no acepten semillas del Maligno. ECUMENIO, Comentario a la Carta de Santiago.

14, 17    El que sabe hacer el bien y no lo hace

CONOCERLO AGRAVA EL PECADO. ¿Acaso no peca el que no sabe hacer el bien y por eso no lo hace? Peca, sin duda, pero es más grave su pecado si sabe obrar el bien y no lo hace. AGUSTÍN, Las uniones adulterinas, 1, 9, 9.



La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Nuevo Testamento, vol. 11, pp. 94-97
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez 

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Dominar la lengua



1Hermanos míos, no pretendáis muchos ser maestros sabiendo que tendremos un juicio más severo; 2porque todos caemos con frecuencia. Si alguno no peca de palabra, ése es un hombre perfecto, capaz también de refrenar todo su cuerpo. 3Si ponemos frenos en la boca a los caballos para que nos obedezcan, dirigimos todo su cuerpo. 4Mirad también las naves: aunque sean tan grandes y las empujen vientos fuertes, un pequeño timón las dirige a donde quiere la voluntad del piloto. 5Del mismo modo, la lengua es un miembro pequeño, pero va presumiendo de grandes cosas. ¡Mirad qué poco fuego basta para quemar un gran bosque! 6Así también la lengua es un fuego, un mundo de iniquidad; es ella, de entre nuestros miembros, la que contamina todo el cuerpo y, encendida por el infierno, inflama el curso de nuestra vida desde el nacimiento.
7Todo género de fieras, aves, reptiles y animales marinos pueden domarse y de hecho ha sido domado por el hombre; 8sin embargo, ningún hombre es capaz de domar su lengua. Es un mal siempre inquieto y está llena de veneno mortífero. 9Con ella bendecimos a quien es el Señor y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, hechos a semejanza de Dios. 10De la misma boca sale la bendición y la maldición. Esto, hermanos míos, no debe ser así. 11¿Acaso mana de una fuente agua dulce y amarga por el mismo caño? 12¿O puede, hermanos míos, la higuera producir aceitunas o la vid higos? Tampoco una fuente salada puede dar agua dulce. (Santiago 3, 1-12)

3, 1a    No pretendáis muchos ser maestros

CRISTO ELOGIÓ SÓLO A LOS DOCE. Aquí Santiago prohibe que sean muchos los que se dediquen a enseñar, pues nuestro Señor Jesucristo escogió a pocos varones para el magisterio, a saber, doce apóstoles, porque no a todos se les dio la ponderación que exige la enseñanza del Evangelio. Ps..-HILARIO DE ARLÉS, Comentario a la Carta de Santiago.

3, 1b    Tendremos un juicio más severo

QUE LAS PALABRAS Y LAS OBRAS SE CORRESPONDAN. Puesto que enseñar sin dar ejemplo, no sólo no reporta ninguna utilidad, sino que, además, trae consigo castigo y un juicio para el que conduce su vida con esa inconsciencia, al tiempo que apartas de ti la emulación de los que no quieren practicar lo que predican, y en tanto que impones un juicio serio sobre ellos, rechaza la enseñanza de los que instruyen sin obras. Efectivamente, el que condena las cosas que no son, como el que también es irreprochable, el que no es incongruente en su enseñanza con obras y palabras, es capaz además de mantener su cuerpo sujeto por completo. Así es: si enseña tales cosas, si acompaña su fe de palabras rectas con obras brillantes acordes con su fe, está claro que pone freno a todo su cuerpo, ya que asiente en esto mismo: en no tener ningún afecto por las cosas del mundo. JUAN CRISÓSTOMO, Fragmentos sobre las Cartas Católicas.

3, 2    Todos caemos con frecuencia

NUESTRA IMPERFECCIÓN. ¿Quién se atrevería a decir que él es perfecto? AGUSTÍN, Sermón, 23.

3, 3    Si ponemos frenos en la boca a los caballos

DIOS NOS MANDA OBEDECER. Tomemos ejemplo de las mismas bestias que nosotros domamos. Ni el caballo se doma a sí mismo...; luego ni el hombre se doma a sí mismo. Mas para domar al caballo... se echa mano del hombre; luego para domar al hombre echamos mano de Dios. AGUSTÍN, Sermón 55, 2.

3, 4     Un pequeño timón

GRANDES NAVES, VIENTOS FUERTES, PEQUEÑO TIMÓN. Las grandes naves del mar son, en esta vida, las mentes de los hombres, buenos o malos. Los fuertes vientos, por los que son empujadas, son los apetitos de la mente por los que son empujadas naturalmente a obrar hasta llegar a un buen o mal fin. El timón con el que son dirigidas las naves hacia el lugar al que quiere ir el piloto es la misma intención del corazón. Con ella los elegidos atracan en el puerto bienaventurado de la patria celestial, después de surcar las olas de este mundo. BEDA, Comentario a la Carta de Santiago.

3, 5    La lengua es un miembro pequeño, pero va presumiendo de grandes cosas

LA LENGUA Y EL CUERPO. Al acusar la palabra, en ella se entiende que acusa a la lengua como la que expone y habla cosas vanas. Ahora bien, sucediendo estas cosas en este cuerpo, conviene entender consiguientemente tales cosas en referencia a todo el cuerpo. DÍDIMO EL CIEGO, Breve exposición sobre la Carta de Santiago.

3, 6    La lengua es un fuego

DOMAR LA LENGUA. Por tanto, guarda con más cuidado la punta de tu lengua. La lengua es un caballo majestuoso. Si pones freno a su boca, y le enseñas a caminar con buen ritmo, se confía y el rey anda suelto, mas si le permites conducirse sin freno y brincar, se convierte en vehículo del demonio y de sus ángeles. JUAN CRISÓSTOMO, Fragmentos sobre las Cartas Católicas.

3, 7    Todo género de fieras... puede domarse

CONTROLAR LA LENGUA. En relación con lo otro, para mostrar la maldad de la lengua, Santiago dice que es absurdo que dominemos todo, criaturas terrestres, aéreas y marinas, pero no dominemos nuestra propia lengua. BEDA, Catena.

3, 8    Ningún hombre es capaz de domar su lengua

CAPAZ DE HERIR. La lengua es un cuchillo afilado. Entonces, no ocasionemos heridas a otros. Cortemos, por el contrario, nuestra podredumbre. JUAN CRISÓSTOMO, Fragmentos sobre Cartas Católicas.

3, 11    Mana de una fuente agua dulce y amarga

AGUA DULCE. La fuente es el corazón del hombre, el riachuelo que corre son las palabras y el caño por donde fluyen son los labios del hombre. El agua dulce es la doctrina sana, el agua amarga, por el contrario, es la mala doctrina. Ps. HILARIO DE ARLÉS, Comentario a la Carta de Santiago.




La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Nuevo Testamento, vol. 11, pp. 77-84
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez 

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El camino de la rectitud



16No os engañéis, hermanos míos queridísimos. 17Toda dádiva generosa y todo don perfecto vienen de lo alto y descienden del Padre de las luces, en quien no hay cambio ni sombra de mudanza. 18Por libre decisión nos engendró con la palabra de la verdad, para que fuésemos como primicias de sus criaturas. 
19Bien lo sabéis, hermanos míos queridísimos. Que cada uno sea diligente para escuchar, lento para hablar y lento para la ira; 20porque la ira del hombre no hace lo que es justo ante Dios. 21Por eso, apartad toda inmundicia y todo resto de maldad, y recibid con masedumbre la palabra sembrada en vosotros, capaz de salvar vuestras almas. 22Pero tenéis que ponerla en práctica y no sólo escucharla engañándoos a vosotros mismos. 23Porque quien se contenta con oír la palabra, sin ponerla en práctica, es como un hombre que contempla la figura de su rostro en un espejo: 24se mira, se va e inmediatamente se olvida de cómo era. 25En cambio, quien considera atentamente la ley perfecta de la libertad y persevera en ella -no como quien la oye y luego se olvida, sino como quien la pone por obra- ése será bienaventurado al llevarla a la práctica.
26Si alguno se considera hombre religioso y no refrena su lengua, sino que engaña a su corazón, su religiosisdad es vana. 27La religiosidad pura e intachable ante Dios Padre es ésta: visitar a los huérfanos y a las viudas en su tribulación y guardarse incontaminado de este mundo. (Santiago 1, 16-27)

1, 16    No os engañéis   

EL ENGAÑO. Se refiere aquí al error de los herejes, cuando dice que del mismo modo que Dios gobierna el mundo físico en las tinieblas y en la luz, en lo árido y en lo húmedo, así también con las mismas leyes [morales] gobierna al hombre en el bien y en el mal, en la tristeza y en la alegría, en la muerte y en la vida. Por eso el apóstol dice: "Toda dádiva buena y todo don perfecto desciende del Padre de las luces". Ps.-HILARIO DE ARLÉS, Comentario a la Carta de Santiago.

1, 17a    Toda dádiva generosa y todo don pefecto vienen de lo alto

DONES PERFECTOS. Llama a Dios Padre de las luces inteligibles, es decir, de los seres racionales iluminados. De Él, como dador de las cosas, vienen a los hombres los dones divinos, dice. A éstos, por cuanto aprovechan los llama dones óptimos. Por cuanto son completos y sin defectos los denomina sin género de duda dones perfectos. Y ya que algunos por lo que se refiere a esta palabra dicen que sólo proceden de Dios las cosas que son más buenas, pero no las que se consideran molestas o tristes, hay que aducir aquel texto de la Escritura que dice: "Él trajo sobre ellos males", y aquel otro pasaje: "Ha llegado el mal de parte de Señor hasta las puertas de Jerusalén", y otros textos semejantes. Por estos ejemplos y por otros parecidos queda claro que tanto las cosas agradables como las tristes les suceden a los hombres según el juicio dvino. DÍDIMO EL CIEGO, Breve exposición sobre la Carta de Santiago.

1, 17b    Y descienden del Padre de las luces

EL ALMA ILUMINADA POCO A POCO. El alma, habiendo de subir a los cielos después de la resurrección, no se eleva a las alturas de improviso y repentinamente, sino que pasa por numerosas mansiones, en las que va siendo iluminada y va recibiendo cada vez más un creciente resplandor, alumbrada en cada una de ellas por la luz de la Sabiduría, hasta llegar al mismo "Padre de las luces". ORÍGENES, Homilías sobre los Números, 27, 6.

1, 17c     En quien no hay cambio ni sombra de mudanza

DIOS ES INMUTABLE. Efectivamente, hay que escuchar a Dios cuando dice: "Yo soy, Yo soy, y no cambio". A Él pertenece el ser firme e inmutable por esencia. En cambio, los que se riegen por el Evangelio y participan activamente de los sacramentos, por don y merced venidos de arriba, el mantenerse inmutables en las ocupaciones de la vida y el no ser juguete de las circunstancias lo tienen de añadidura, y por eso Pablo, avisando a la gente, dice: "Y no os almodéis a este mundo, sino, por el contrario, transformaos con una renovación de la mente, para que podáis discernir cuál es la voluntad de Dios, qué es lo bueno, agradable y perfecto". SEVERO DE ANTIOQUÍA, Catena.

1, 18    Para que fuésemos como primicias de sus criaturas

LA JERARQUÍA DE SUS CRIATURAS. Así como los poderes celestes tienen el principado sobre las criaturas angélicas, del mismo modo nosotros tenemos el principado sobre las criaturas inferiores de la creación. Ps.-HILARIO DE ARLÉS, Comentario a la Carta de Santiago.

1, 19    Diligente para escuchar, lento para hablar

LA DISCIPLINA DE LA LENGUA. Con razón advierte al maestro que primero escuche diligentemente, y después enseñe. Porque es una necedad enseñar a otros lo que uno no ha aprendido. Y quien ama la sabiduría, primero la pide a Dios, como ha dicho anteriormente. Despues, humilde oyente, escuche al maestro de la verdad. Y caundo enseña, no sólo ha de abstenerse de las palabras ociosas, sino que además ha de atenerse en la predicación a la verdad que ha aprendido. BEDA, Comentario a la Carta de Santiago.

1, 20    La ira del hombre no hace lo que es justo ante Dios

EVITAR TODA IRA DESCONTROLADA. El que habló, en muchas ocasiones se arrepintió; el que guardó silencio, nunca. David dijo: "enfadaos pero no pequéis". Esto es, no hay que enfadarse, pues a causa de la ira invitáis a una locura incontrolable. Ciertamente en lo que se refiere al hablar hay que ser perezoso y lento en lo que se refiere a enfadarse: la dilación en estas cosa ha llevado a quien la practica a lo que es conveniente y recto. Pues se liberó completamente del impulso hacia esas cosas mediante la meditación deliberada. ECUMENIO, Comentario a la Carta de Santiago.

1, 21    Apartad toda inmundicia y todo resto de maldad, y recibid con masedumbre la palabra

VILEZA E IMPIEDAD. No puede hacer el bien quien no se ha apartado antes del mal. Y se refiere a toda inmundicia, la de carne y la del alma, a pesar de que la maldad afecta propiamente a la maldad del hombre interior. BEDA, Comentario a la Carta de Santiago.

1, 22    Tenéis que ponerla en práctica

LA PALABRA. Tampoco Santiago dice "las palabras", a pesar de que son tantas las palabras de las Sagradas Escrituras, que frecuentemente y con solemnidad se leen, se dicen y escuchan en la Iglesia. AGUSTÍN, Sermón, 71, 22.

1, 23    Quien se contenta con oír la palabra, sin ponerla en práctica

EL NUEVO TESTAMENTO REFLEJA LA PERFECCIÓN. Hay dos clases de espejos, uno grande y otro pequeño. En el pequeño las cosas se ven muy pequeñas, en el grande las cosas se ven grandes. Del mismo modo hay dos leyes: la pequeña es la antigua ley, que no conduce a nadie a la perfección, la grande es la ley nueva del Evangelio, porque en ella se tiene en cuenta la plenitud de la perfección. Ps.-HILARIO DE ARLÉS, Comentario a la Carta de Santiago.

1, 24    Se mira, se va, e inmediatamente se olvida de cómo era

OLVIDARNOS DE LA IMAGEN DE DIOS EN NOSOTROS. De la misma manera el que mediante la ley de Moisés ha comprendido por qué fue creado, de acuerdo con la gloria de Dios, esto es, que ha sido hecho según la imagen del Dios creador, pero después de haber comprendido, no llevó a cabo nada de lo que había sido comprendido, y volvió a ser en su pensamiento exactamente como antes. ECUMENIO, Comentario a la Carta de Santiago.

1, 25    La ley perfecta de la libertad

GOZO EN LA LEY DE LA LIBERTAD. Tal es la ley de la libertad, no de la servidumbre, porque es la ley de la caridad, no la del temor... Así, Pablo no andaba aterrado bajo la carga de la ley, como siervo, sino se complacía en ella según el hombre interior; no obstante eso, ve aún en los miembros una ley que combate a la del espíritu. AGUSTÍN, La naturaleza de la gracia, 57, 67.

1, 26    Y no refrena su lengua

LA LENGUA SIN FRENOS. El enojo causa lenguas desenfrenadas y bocas sin puertas: violencia física, actos de desprecio, reproches, difamaciones, choques; todo tipo de afectos malos numerosos en demasía como para contarlos, nacen del enojo y de la ira. BASILEO DE CESAREA, Homilía contra los airados, 2.

1, 27    La religiosidad pura en intachable

QUÉ CAMPOS HAN DE COMPRARSE. En lugar de campos, comprad almas atribuladas, según las posibilidades de cada uno; cuidad de las viudas y de los huérfanos; no los despreciéis; gastad vuestra riqueza y vuestros lujos en esta clase de campos y casa que habéis recibido de Dios. HERMAS, Comparaciones, 1, 8.


La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Nuevo Testamento, vol. 11, p. 54-61
Director de la edición en castellano
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La fe sin obras está muerta



14¿De qué sirve, hermanos míos, que uno diga tener fe, si no tiene obras? ¿Acaso la fe podrá salvarle? 15Si un hermano o una hermana están desnudos y carecen del sustento cotidiano, 16y alguno de vosotros le dice: "Id en paz, calentaos y saciaos", pero no le dais lo necesario para el cuerpo, ¿de qué sirve? 17Así también la fe, si no va acompañada de obras, está realmente muerta.
18Pero alguno podrá decir: "Tu tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin obras, y yo por mis obras te mostraré la fe. 19¿Tú crees que hay un solo Dios? Haces bien; pero también los demonios creen, y se estremecen".
20¿Quieres saber, hombre necio, cómo la fe sin obras es estéril? 21Abrahán, nuestro padre, ¿acaso no fue justificado por las obras, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? 22¿Ves como la fe cooperaba con sus obras, y cómo la fe alcanzó su perfección por las obras? 23Y así se cumplió la Escritura que dice: "Creyó Abrahán a Dios y le fue contado como justicia, y fue llamado amigo de Dios". 
24Ya veis que el hombre queda justificado por las obras y no por la fe solamente. 25Del mismo modo Rahab, la meretriz, ¿no fue también justificada por las obras, cuando hospedó a los mensajeros y les hizo salir por otro camino? 26Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta. Santiago (2, 14-26).

2, 14    Que uno diga tener fe, si no tiene obras

EL MAL QUE PERSISTE. Infunde un temor saludable para que los fieles no piensen que pueden salvarse por su sola fe, aunque continúen practicando esos males. AGUSTÍN, La Continencia, 14, 30.

2, 15    Están desnudos y carecen del sustento cotidiano

LA CARIDAD CUIDA EL CUERPO. Estas son palabras de fe para quienes saben que hay un único Dios que es el Padre de todos sus hijos... La una parte de la caridad que consiste en dar de comer y de beber al necesitado y en vestir al desnudo, la otra consiste en atender a la salud de sus almas; especialmente llama la mitad de la caridad a la atención corporal, porque Santiago aquí se dirige a los ricos, no a los sabios. Ps.-HILARIO DE ARLÉS, Comentario a la Carta de Santiago.

2, 16    ¿De qué sirve?

CUIDADO DEL CUERPO. ¿Quién no odia esta clase de misericordia, en la que la piedad ociosa engaña al enfermo con palabras elegantes y se elevan al cielo lágrimas estériles? ¿Qué felicidad trae lamentarse del naufragio ajeno, si no cuidas de tu cuerpo expuesto? ¿Qué aprovecha afligir el ánimo por el dolor de las heridas del prójimo, si se le niega la medicina de la salud? VALERIANO DE CIMIEZ, Sermones, 7, 5.

2, 17    La fe, si no va acompañada de obras, está realmente muerta

SIN OBRAS, LA FE ESTÁ MUERTA. Quien muere en sus pecados, aunque diga que cree en Cristo, no ha creído sinceramente en Él. Y si habla de una fe que carece de obras, esa fe está muerta, como se nos da a conocer en la carta que se atribuye a Santiago. ORÍGENES, Comentario al Ev. de Juan, 19, 23, 152.

2, 18    Yo por mis obras te mostraré mi fe

LAS PALABRAS POR SÍ SOLAS NO SALVAN. Si uno creyera con rectitud en el Padre, en el Hijo, y también en el Espíritu Santo, mas no llevara una vida recta, su fe no le beneficiaría en nada en cuanto a su salvación. Cuando Jesús dice: "Esta es la vida eterna, que te conozcan a ti, el único Dios verdadero", no creamos que nos es suficiente para la salvación la sola pronunciación de palabras. Necesitamos, en efecto, una vida y una conducta sin tacha. JUAN CRISÓSTOMO, Fragmentos sobre las Cartas Católicas.

2, 19    También los demonios creen y se estremecen

CÓMO CREEN LOS DEMONIOS. Los que creen y obran según la verdadera fe, están vivos, no muertos; más los que no creen o creen como creen los demonios, temblando y llevando vida criminal, confensando al Hijo de Dios y no teniendo caridad, se deben más bien contar con el número de los muertos. AGUSTÍN, Tratados sobre el Ev. de Juan, 22, 7.

2, 20    La fe sin obras es estéril

PABLO Y SANTIAGO SE COMPLEMENTAN. Hay que interpretar la Escritura de manera que esté de acuerdo completamente con todos los que la han entendido, y no con los pocos que discrepan. El Apóstol [Pablo] afirma que un hombre puede ser justificado por la fe, sin las obras de la ley; pero no sin aquellas obras a las que se refiere otro apóstol cuando dice que la fe sin obras está muerta. Ps.- AGUSTÍN, Sobre la vida cristiana.

2, 21    Abrahán... e Isaac

QUÉ OFRECIÓ ABRAHÁN EN EL MONTE PARA SACRIFICAR. Cuando Abrahán subió al monte, llevó consigo cuatro cosas pesadas: el cuchillo, el fuego, la amargura del corazón y la pira de leña. ¿Qué se quiere significar con el fuego sino los sufrimientos de Cristo? ¿Qué se significa con el cuchillo sino la muerte de Cristo? ¿Qué significa la leña sino la cruz de Cristo? ¿Qué parece que deba entenderse por la amargura del corazón a no ser la tristeza impasible del Padre y de los ángeles ante la muerte de Cristo? Porque Isaac, que sufrió como tipo de Cristo, se ofrece por todos. Sucedió, según la tradición el día 24 de abril, el día en que también se cree que el mundo fue hecho, día en el que tendrá lugar el último juicio; fue ofrecido por su Padre en el lugar en el que muchos siglos después Dios decidió levantar su templo, es decir, en el monte Sión, que se llama así, porque Sión significa "espejo de vida", ya que fue allí donde Abrahán vio como un espejo lo que iba a ser revelado en el Nuevo Testamento. Ps.-HILARIO DE ARLÉS, Comentario a la Carta de Santiago.

2, 22    La fe cooperaba con sus obras

NADA EQUIVALE AL AMOR DE DIOS. Ofreció la víctima espiritual, dando a conocer la validez de las leyes naturales, hollando el centro de su inquebrantable ternura y no comparando nada terreno al amor de Dios. CIRILO DE ALEJANDRÍA, Fragmentos sobre las Cartas Católicas.

2, 23    Fue llamado amigo de Dios

HA SIDO PROBADO FIEL. Abrahán, llamado amigo [de Dios], fue hallado fiel por haber sido obediente a las palabras de Dios. CLEMENTE DE ROMA, Carta a los Corintios, 10, 1.

2, 24    El hombre queda justificado por las obras y no por la fe solamente.  

JUSTIFICACIÓN COMO PREMIO. Obtiene la justicia como recompensa el que con fe honra al Dios y Señor de todas las cosas. CIRILO DE ALEJANDRÍA, Fragmentos sobre las Cartas Católicas.

2, 25    Rahab, la meretriz

CONTADA ENTRE LOS JUSTOS. Rahab, siendo prostituta, fue contada entre los santos. PACOMIO, Catequesis a propósito de un monje rencoroso, 3, 25.

UNA FLOR EN EL LODO. Para que aprendas la inmensa fe de Rahab escucha a la Escritura misma que narra y da testimonio de sus preclaras gestas. En medio de la prostitución había una perla, en el fango había arrojado oro refinado, la flor de la piedad se encontraba oprimida por espinos, un alma piadosa estaba oculta entre la impiedad. JUAN CRISÓSTOMO, Sobre la penitencia, 7, 4.

RAHAB JUSTIFICADA POR SU FE. Para que no tuviesen la excusa de no poder imitar  a tan gran padre, Abrahán, sobre todo porque ninguno podía ser obligado a sacrificar los hijos a Dios, ya que Él mismo lo prohibía en las Escrituras, añade el ejemplo de una mujer pecadora, mujer extranjera que, sin embargo, mereció ser justificada de sus pecados por sus obras de misericordia, por su hospitalidad dada a los siervos de Dios incluso con el peligro de su vida. BEDA, Comentario a la Carta de Santiago.



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Nuevo Testamento, vol. 11, pp. 68-76
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