Los grandes regalos de Dios




3Su divino poder nos ha concedido cuanto se refiere a la vida y a la piedad, mediante el conocimiento del que nos ha llamado por su propia gloria y potestad: 4con ello nos ha regalado los preciosos y más grandes bienes prometidos, para que por éstos lleguéis a ser partícipes de la naturaleza divina, tras haber escapado de la corrupción que reina en el mundo a causa de la concupiscencia.
5Por esta razón, debéis poner de vuestra parte todo esmero en añadir a vuestra fe la virtud, a la virtud el conocimiento, 6al conocimiento la templanza, a la templanza la paciencia, a la paciencia la piedad, 7a la piedad el amor fraterno, al amor fraterno la caridad. 8Porque si tenéis virtudes y crecen vigorosamente en vosotros, no quedaréis inoperantes e infecundos en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. 9Quien carezca de estas virtudes es tan ciego y miope que no puede ver, y ha echado en olvido que fue purificado de sus antiguos pecados. 10Por tanto, hermanos, poned el mayor esmero en fortalecer vuestra vocación y elección. Porque si os comportáis de este modo, no tropezaréis jamás. 11Así se os abrirá de par en par la entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. (2Pedro 1, 3-11)

1, 3    Nos ha concedido cuanto se refiere a la vida de piedad

CONCEDIDO TODO. "Cuanto se refiere". Pedro relaciona aquí todas las Sagradas Escrituras, a los milagros que Cristo hizo personalmente, a la obra del bautismo y de la predicación, todo lo cual nos lleva a la vida eterna. Ps.-HILARIO DE ARLÉS, Comentario a la segunda Carta de Pedro.

1, 4     Partícipes de la naturaleza divina

LLEGAMOS A SER PORTADORES DE CRISTO. Al tomar el cuerpo y la sangre de Cristo te haces concorpóreo y consanguíneo suyo. Así nos hacemos igualmente portadores de Cristo, repartido su cuerpo y su sangre por nuestros miembros. De este modo, según el bienaventurado Pedro, venimos a ser partícipes de la naturaleza divina. CIRILO DE JERUSALÉN, Catequesis mistagógicas, 4, 3.

1, 5     Debéis poner de vuestra parte todo esmero

PASOS PARA COMPLETAR LA RESPUESTA A LA GRACIA. Establece la gradación del avance: primero, la fe, que es la base y el fundamento del bien, y luego, en segundo lugar, "la virtud", o lo que es igual, las obras, ya que, sin éstas, la fe está "muerta", como dice Santiago. Después de las obras, "el conocimiento". ¿Y qué significa esto? El entendimiento de los misterios ocultos de Dios, entendimiento que no se regala a cualquiera, sino al que ejercita su capacidad mediante las mejores obras. TEOFILACTO, Comentario a la segunda Carta de Pedro.

1, 6    Al conocimiento la templanza...

AÑADIR AL CONOCIMIENTO LA TEMPLANZA. A los que practican la abstinencia hay que exhortarlos a que vigilen siempre con mucha atención, para no caer en vicios peores, con apariencia de virtud cuando huyen de la gula. Y de este modo, al mortificar la carne, no vayan a parar a un espíritu de impaciencia. Pues, si la ira vence al espíritu, entonces ya no hay ninguna virtud en dominar la carne. GREGORIO MAGNO, La regla pastoral, 3, 19.

1, 7    Al amor fraterno la caridad

AÑADIR LA PIEDAD AL AMOR FRATERNO. Aquí se refiere especialmente a la caridad con la que amamos al Creador. Esta caridad, al avanzar en el grado de la virtud, va acompañada del amor farterno, puesto que no es perfecto el amor a Dios sin amar al prójimo, ni tampoco es perfecto el amor al prójimo sin amar a Dios. Y ciertamente, el amor a Dios es más perfecto que el amor al prójimo, pues tanto a él como a nosotros se nos ha mandado amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas. Pero sin embargo lo normal es que lleguemos al amor de Dios desde la práctica del amor fraterno. BEDA, Comentario a la segunda Carta de Pedro.

1, 8    No quedaréis inoperantes e infecundos

LA VIDA REBOSANTE DE LAS VIRTUDES. Esto, como lo ya mencionado, es decir, virtud, conocimiento,dominio de sí, paciencia, piedad, fraternidad y caridad, no sólo deben estar presente en nosotros, sino que además han de estarlo hasta desbordar. En efecto, si su presencia nos ayuda, mucho más su abundancia. ¿Qué ventaja se deriva de todo ello si no es tener confianza en el día de nuestro Señor Jesucristo? En este punto habla de su segunda venida, cuando haya de venir a juzgar a vivos y muertos. Grande y excelete bien será, sin duda, tener confianza ante el divino y temible tribunal. JUAN CRISÓSTOMO, Fragmentos sobre las Cartas  Católicas. 

1, 9    Ha echado en olvido que fue purificado de sus antiguos pecados

EL QUE SE HA OLVIDADO. Cuando oigamos estas palabras, fortifiquémonos en todo lugar, prestemos antención a lo dicho, y purifiquémonos a nostros mismos de lo mundano. Si hacemos esto, y nos despreocupamos de aquello otro, no necesitaremos nada más. Pero si no actuamos así, en ese caso nos destruimos. ¿Qué diferencia habría en que no nos destruyamos a través de la riqueza, sino de la negligencia, y no a través de la negligencia, sino de la cobardía? Cuando el labrador destruye su cosecha, ya sea de un modo, ya sea de otro, en cualquier caso y de igual forma se lamenta. JUAN CRISÓSTOMO, Fragmentos sobre las Cartas Católicas.   

1, 10    Fortalecer vuestra vocación y elección

CRECED EN LA FE. "Poned el mayor empeño". Como si dijera: no os contentéis únicamente con el bautismo que habéis recibido (creced en obras...). Ps.-HILARIO DE ARLÉS, Comentario a la segunda Carta de Pedro.   

FORTALECED VUESTRA VOCACIÓN. Jesús dijo: "Porque muchos son los llamados, y poco los elegidos". Es cierta la llamada de todos los que se han acercado a la fe. Y quienes unen con persevarancia las buenas obras a la fe que recibieron en los sacramentos, esos tales aseguran su vocación y su elección ante los que los ven. Por el contrario, quienes vuelven a sus pecados después de ser llamados, si mueren en ellos, con toda certeza, permanecerán en ellos, porque están condenados. BEDA, Comentario a la segunda Carta de Pedro.

1, 11    La en el reino eterno de nuestro Señor

EL CAMINO ESTRECHO. Cuando Pedro dice "entrada", se refiere a la estrecha puerta de los mandamientos que dan acceso al reino eterno. Ps.-HILARIO DE ARLÉS, Comentario a la segunda Carta de Pedro.



La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Nuevo Testamento, vol.11, pp. 184-190
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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